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El caso K, analizado por Santo
Tomás de Aquino.
“El pecado de sedición cae primera
y principalmente sobre aquellos que la procuran, los
cuales pecan gravísimamente, y después sobre quienes
les secundan, perturbando el bien común”
“El régimen tiránico no es justo,
por no ordenarse al bien común, como afirma Aristóteles
(Política, LibroIII y Etica Nicomaquea, Libro VIII). Por
tanto, la perturbación de ese régimen no tiene razón de
sedición, a no ser que se perturbe del tal manera
desordenada, que la multitud tiranizada sufra mayor
detrimento con la sedición que con el régimen tiránico;
con todo más sedicioso es el tirano que fomenta
discordias y divisiones en el pueblo esclavizado para
poder dominar con más seguridad: eso es tiránico por
encaminarse al bien propio del que manda, con daño de la
multitud”.
(Suma Teológica, Tratado de la
Caridad: los vicios opuestos, cuestión 42, artículo 2) |