10/11/2007 - ENTREVISTA
CON ALICE
VON HILDEBRAND
|
Aclaración del Artillero: Monseñor
Albert Malcolm Ranjith, Secretario
de la Congregación para el Culto
Divino, acaba de reconocer que
existe una crisis de obediencia en
la Iglesia, manifestada abiertamente
después de la publicación del Motu
Propio sobre la Misa tradicional. (korazym.org.,17/11/07).
Por eso el Artillero considera
conveniente reproducir en su
integridad la entrevista concedida
por la Dra. Alice Von Hildebrand a
The Latin Mass en 2001,
(tomada de
Christian Order en marzo de
2007)
que se publicó en los tres números
anteriores. También lo hace a pedido
de varios lectores, a fin de
facilitar la mejor comprensión de
sus gravísimas afirmaciones,
especialmente las relacionadas con
el “carácter herético” de algunas
declaraciones del Vaticano II.
Bienvenido sea el paso que significó
el Motu Propio, que encontrará
adecuado correlato únicamente
en la discusión teológica sobre
algunos textos conciliares. (v.g.
Dignitatis humanae, Nostra aetate y
Unitatis redintegratio) |
TLM: ¿Cuándo
comenzó Ud. a percibir que algo andaba mal en la
Iglesia?
“En Febrero de 1965 estábamos con mi marido
en Florencia, aprovechando el año sabático.
Dietrich estaba leyendo un libro y de pronto lo
escuché sollozar. Como tenía problemas
cardíacos, pensé que algo andaba mal y corrí
para ver qué pasaba. Lo encontré con los ojos
llorosos y con una revista en la mano. Le
pregunté que pasaba y me dijo que acababa de
leer un artículo que para él era prueba de que
el diablo había entrado en la Iglesia. Debo
decir que mi marido ya se había dado cuenta,
muchos años atrás, de que se estaba perdiendo el
sentido de lo sobrenatural, pero que la belleza
y la sacralidad de la liturgia tridentina habían
ocultado el fenómeno. por lo menos hasta el
Concilio.
Además, tenía
en claro que después de la condenación de San
Pío X, los
modernistas habían pasado a la clandestinidad,
adoptando técnicas mucho más sutiles de
infiltración. Sobre este asunto, escribió The
Devastated Vineyard, (La Viña devastada),
señalando que el Vaticano II había sido como un
huracán para la Iglesia.(1)
Con la pérdida
del sentido de lo sobrenatural, también se
perdió la necesidad del sacrificio
El Vaticano II
provocó que muchos obispos y sacerdotes dijeran
que la Iglesia tenía que adaptarse al mundo.
Grandes Papas como San Pío X afirmaban
exactamente lo contrario: el mundo debía
adaptarse a la Iglesia.
TLM: ¿Entonces Ud. cree
que la acelerada pérdida del sentido de lo
sobrenatural no es un accidente en la historia?
De ninguna manera y mi marido opinaba igual
que yo: en la Iglesia se había verificado,
durante la mayor parte del siglo XX, una
infiltración sistemática de los enemigos
diabólicos. El era optimista por naturaleza,
pero durante los últimos años de su vida, a
veces la tristeza lo consumía: “Han
destruido la Santa Esposa de Cristo”,solía
repetir, refiriéndose a “la abominación del
lugar santo”, de que habla el profeta Daniel.
El
Papa Pío XII lo denominaba a su marido como el
Doctor de la Iglesia en el siglo XX. Con ese
título ¿no podía tener acceso al Papa Pablo VI
para expresarle sus temores?
Fue lo que hizo. Nunca olvidaré la audiencia
privada que tuvimos con
Pablo VI, el 21 de junio de 1965, poco
antes de que terminase el Concilio. El Papa nos
recibió de pie y en cuanto
mi marido empezó a
suplicarle que condenase las herejías que
desembozadamente se manifestaban, lo
interrumpió bruscamente, diciéndole “¡Escríbalo,
escríbalo!”. Pocos momentos después, mi marido,
por segunda vez, le insistió sobre la gravedad
de la situación, recibiendo la misma respuesta.
El Papa estaba sumamente incómodo y pocos
minutos después hizo un gesto a su secretario,
el P.Capovilla, para que nos trajese rosarios y
medallas, señal de que la audiencia había
finalizado.
Cunado volvimos
a Florencia, mi marido escribió un largo
documento -aún no publicado- que fue entregado a
Pablo VI en septiembre de 1965, el día anterior
a la última sesión del Concilio. Releyéndolo
cuidadosamente, le dijo a su sobrino Dieter
Settler, entonces embajador alemán ante la Santa
Sede, que el documento era “un poco duro”. Razón
no le faltaba: había
pedido una clara y completa condenación de todas
las declaraciones conciliares heréticas.
TLM: ¿Supongo
que Ud. se dará cuenta, de que al hablar de
infiltración, muchos pondrán los ojos en blanco,
exasperados, diciendo ¡No queremos oír hablar de
conspiraciones!
Yo solamente puedo hablarle de lo que
conozco. Es de público conocimiento, for
ejemplo, que Bella Dodd,
la ex comunista reconvertida al catolicismo, se
refirió expresamente a la infiltración comunista
en los Seminarios.
Ella nos contó que cuando era miembro activo del
Partido, tenía frecuentes contactos con no menos
de cuatro cardenales que trabajaban para el
comunismo.**
Muchas veces
escuché decir en los EE.UU. que “los europeos
olíamos conspiraciones en todas partes”. Pero
desde el principio, el Maligno ha conspirado
contra la Iglesia, tratando de destruir la Misa
y de socavar la creencia en la Presencia Real de
Nuestro Señor en la Eucaristía. Este es un hecho
innegable y absolutamente real.
Por otra parte,
como europea que soy, tentada estoy de decir que
muchos estadounidenses son ingenuos y como no
saben mucho de historia, suelen ser prisioneros
de la ilusión. Rousseau tuvo mucha influencia en
este país. Cuando en la Última Cena Nuestro
Señor les dijo a sus apóstoles que uno de ellos
lo traicionaría, se quedaron desconcertados.
Judas había hecho su juego tan arteramente que
nadie sospechaba de él.
Un conspirador astuto y avezado sabe como
ocultar sus propósitos, dando muestras
exteriores de ortodoxia.
*La Doctora
Alice Jourdain
(Bruselas 1923- ) fue alumna y luego esposa de
Dietrich von Hildebrand (1899-1977),uno de los
mayores pensadores católicos del siglo pasado,
autor de textos fundamentales como Etica
cristiana, Santidad y eficacia en el mundo y El
corazón (un análisis de la afectividad humana y
divina) y dos muy importantes sobre el
modernismo: El caballo de Troya en la Iglesia
de Dios y la ya mencionada The Devastated
Vineyard, esta última nunca editada en
castellano. El matrimonio escribió juntamente
varias obras, entre ellas una admirable: El
arte de vivir. El reportaje fue publicado en
The Latin Mass Magazine (Verano de 2001)
y reproducido en Marzo de 2007 por Christian
Order.
** Bella Dodd
(1904-1964), nacida en Italia, se llamaba María
Asunta Isabella Visono. Abogada, fue una de las
principales dirigentes del Partido Comunista de
los EE.UU., del cual fue expulsada en 1949. Se
reconvirtió al catolicismo en 1951 y luego
escribió School of Darkness.
TLM: Antes
de que yo comenzase con mis preguntas, Ud. me
habló de dos libros muy importantes. ¿Esas obras
tenían documentación probatoria de la
infiltración comunista en la Iglesia?
Los libros que le mencioné aparecieron en
1998 y en 2000, y fueron escritos por el
Padre Luigi Villa,
de la diócesis de Brescia, quien,
por expreso pedido
del Padre Pío
había dedicado muchos años de su vida a
investigar la
posible infiltración de masones y comunistas
en la Iglesia. Mi marido y yo lo conocimos al
Padre Villa en los años 60.El insistía que
ninguna afirmación suya carecía de fundamentos.
Cuando apareció
¿Pablo VI, Beato? Lo envió a cada uno de los
obispos italianos.
Ninguno acusó recibo
ni refutó nada de lo que se decía.
En
ese libro el Padre Villa se refiere a
las desobediencias
de Monseñor Montini ,entonces
Subsecretario de Estado,
respecto a las
directivas de Pío XII, que tenía clara
conciencia de la amenaza comunista y había
prohibido que los funcionarios del Vaticano
anduviesen en tratos con Moscú. Para su
consternación, se enteró a través del Obispo de
Upsala (Suecia)que
sus órdenes estrictas no habían sido acatadas.
Al principio, se resistía a creerlo ,hasta que
le llevaron pruebas concluyentes de que Montini mantenía frecuentes contactos con
los soviéticos.
Entretanto, Pio
XII, siguiendo la conducta de Pío XI, había
enviado clandestinamente a sacerdotes para que
reconfortasen a los católicos que vivían tras la
Cortina de Hierro. Esos sacerdotes fueron
sistemáticamente detenidos, torturados y
asesinados. A otros los mandaron a los gulags.
Fortuitamente se
descubrió que en el Vaticano había un topo: se
trataba del jesuita Alighiero Tondi, un estrecho
consejero de Montini. Tondi era un
agente de Stalin
y su misión era mantenerlo informado acerca de
los sacerdotes que eran enviados a la Unión
Soviética.
TLM: Pero Ud. debe
agregar a esto el
pésimo trato que Pablo VI le dispensó al
Cardenal Mindszenty, quien no quería
dejar salir de Hungría, después de la revuelta
de 1956.El Papa le mandó abandonar
Budapest, pero el Cardenal se refugió en la
embajada de los EE.UU. El Papa le había
solemnemente prometido que conservaría el
Primado de Hungría hasta su muerte. Cuando el
Cardenal, que había sido torturado por los
comunistas, llegó a Roma, Pablo VI lo abrazó
cálidamente, pero acto seguido lo hizo marchar a
Viena. Al poco tiempo, el Cardenal fue depuesto
y se nombró en su lugar a otro, que contaba con
el beneplácito del Partido Comunista húngaro.
Cuando el Cardenal
murió ningún
representante de la Iglesia concurrió al funeral,
con enorme tristeza de los fieles.
Más tarde,
el Padre Villa
recibió otra prueba de la infiltración,
suministrada por el entonces Arzobispo (luego
Cardenal) Gagnon, a quien Pablo VI le había
encomendado una investigación sobre la
infiltración dentro de la Iglesia.
El
Cardenal armó un
voluminoso dossier, con muchos datos
preocupantes y pidió
audiencia con el Pontífice para
entregárselo en mano,
petición que le fue
denegada. El
Papa le hizo llegar un aviso de que el documento
estaría depositado en las oficinas de la
Congregación para el Clero,
bajo doble llave.
Pero al día siguiente la cerradura fue violada y
el dossier desapareció. El asunto se
trató de tapar, pero la prensa se enteró del
robo. Monseñor Gagnon,
que se había guardado una copia, solicitó una
audiencia privada con Pablo VI, pero no se la
concedió.
TLM: Entonces
decidió volverse al Canadá. Más tarde, Juan
Pablo II lo hizo venir a Roma y le otorgó el
capelo.
TLM: ¿Por qué el Padre
Villa escribió esos libros criticando a Pablo VI?
Debo decirle que el Padre era reticente en
cuanto a su publicación.
Pero cuando varios
obispos impulsaron la beatificación de Pablo VI,
se decidió a imprimirlos. En definitiva,
lo que hizo fue nada más que seguir las
instrucciones de la Curia, acerca de que
cualquier hecho negativo respecto de los
candidatos a la beatificación debía ser
entregado a la Congregación respectiva.
Teniendo
en cuenta el tumultuoso pontificado
de Pablo VI, y
las confusas señales
que había dado, refiriéndose a que el “el humo
de Satanás había entrado en la Iglesia”,pero
negándose a condenar
oficialmente las herejías; la encíclica
Humanae Vitae -honra de su pontificad - aunque
eludió su
proclamación ex cátedra; la promulgación
del Credo del Pueblo de Dios en 1968, pero
sin ordenar su
carácter obligatorio para todos los
católicos; su
desobediencia a las órdenes de Pío XII
sobre no mantener contacto alguno con Moscú y su
política de apaciguamiento con el gobierno de
Hungría, renegando
de la solemne promesa hecha al
Cardenal Mindszenty;
su desconsideración
hacia la
persona del bendito
Cardenal Slipyj,
que había pasado 17 años en el gulag y
finalmente su actitud con el Cardenal Gagnon. En
fin, todo esto hablaba contra la beatificación
de Pablo VI y el libro del Padre Villa
finalmente apareció con el titulo de
Paolo Sesto, Mesto
(Pablo Sexto, el amargo).
Pero el Padre
pagó un precio muy duro por sus dos libros,
ocasionándole enormes aflicciones. Es que el
común de los católicos tiene veneración
ilimitada por el Pontífice. Pero
Nuestro Señor nunca
prometió que tendríamos Papas perfectos.
Lo que sí prometió
es que las puertas del infierno no prevalecerían.
No olvidemos que, a pesar de que hubo Papas
malísimos, y algunos muy mediocres, la Iglesia
fue bendecida con grandes Pontífices. Ocho de
ellos fueron canonizados y varios beatificados,
historia triunfal que no tiene parangón con lo
que sucedió en el plano secular.
TLM:
¿Entonces Ud. tiene un juicio negativo sobre el
pontificado de Pablo VI?
Sólo Dios puede
juzgar a Pablo VI.
Pero no puede negarse que
su pontificado fue
complicado y trágico. Bajo su gobierno
fueron introducidos muchísimos más cambios en
quince años, que durante todos los siglos
anteriores. Por cierto que
es sumamente
intranquilizador leer los testimonios de ex
comunistas como Bella Dodd y estudiar
los documentos
masónicos del siglo XIX, y también por
ejemplo, conocer las actividades de personajes
como el cura
apóstata Paul Roca (1). Allí se puede
apreciar en toda su amplitud cómo se cumplieron
los objetivos de las logias:
el éxodo de
sacerdotes y monjas después del Vaticano II,la
aparición de una corriente teológica con graves
errores nunca censurados, el feminismo, la
presión para que se abandone el celibato, la
inmoralidad en los clérigos, las liturgias
blasfemas.
Y
desde luego están los
tremendos y
radicales cambios hechos en la sacra liturgia,
junto con un
ecumenismo absolutamente falaz.
Nadie más que
un ciego puede negar que los
planes del Enemigo
se cumplieran. Muchos se sorprendieron
por lo que hizo Hitler, aunque no mi marido, que
había leído concienzudamente “Mein Kampf”. Pero
los dirigentes prefirieron no creer…
Pero por más
grave que sea la situación, ningún católico fiel
debe olvidar que
Nuestro Señor prometió permanecer junto con su
Iglesia hasta el fin de los tiempos. No
viene mal una pequeña meditación sobre el relato
evangélico, cuando Cristo dormía, mientras la
barca de los Apóstoles zozobraba, en medio de
una feroz tormenta. Aterrorizados los
despertaron y Él les reprochó: ”¿Por qué teméis,
hombres de poca fe?” e hizo que la tempestad
cesase de inmediato.
TLM: Me doy cuenta por
sus referencias sobre el ecumenismo que a Ud. no
le cae nada bien la actitud de “convergencia”
con otras religiones. Antes la Iglesia tenía la
misión de convertir…
Le cuento algo
que le causó enorme tristeza a mi marido .En
1946, enseñando en Fordham, se presentó en una
de sus clases, un estudiante judío que
había servido en la Armada durante la guerra. Al
terminar la exposición lo abordó a Dietrich
para decirle que él
había vivido una singular experiencia en el
Pacífico,
contemplando una bellísima puesta de sol.
Ese espectáculo lo llevó a
preguntarse sobre
Dios. El muchacho venía de Columbia,
donde no encontró la respuesta a su inquietud.
Pero
un amigo le habló de Fordham y del profesor
Dietrich von Hildebrand,
a cuyas clases empezó a concurrir regularmente.
Al finalizar una de ellas, salieron a caminar
juntos y durante el paseo
le contó a Dietrich
que muchos profesores, al enterarse de que era
judío, le aseguraron que no tratarían de
convertirlo. Mi marido, estupefacto,
detuvo la marcha y le preguntó:”¿Qué le
dijeron?”. Al repetirle la anécdota,
Dietrich le aseguró
que “iría hasta el fin del mundo, con tal
de que Ud.se haga católico”. Al poco tiempo,
el estudiante judío
se convirtió e ingresó a la Cartuja,
ordenándose luego de sacerdote.
TLM: Ud. pasó muchos
años enseñando en Hunter College.
Así es y le
podría hablar de las numerosas estudiantes que
se convirtieron, atraídos por la Verdad. Pero no
fui yo quien lo hizo: simplemente recé para ser
un instrumento de Dios y para que Él me ayudase
a vivir según el Evangelio. Eso únicamente se
obtiene con la gracia de Dios.
Lamentablemente, algunos católicos que se dicen
tradicionalistas, creen que la Verdad es una
posesión personal y no un don de Dios.
Semejante actitud los puede conducir al
fanatismo. La Fe no es un juguete intelectual ni
tampoco una partida de ajedrez.
Deberían procurar
cambiar de postura, sobre todo si
defienden la Misa tradicional. Lo que todos
debemos intentar es
tratar de ser santos.
TLM: Entonces, ¿Ud.
cree que esa es la única solución para remediar
la crisis de la Iglesia?
No
olvidemos que estamos luchando no sólo contra la
sangre y la carne,
sino también contra
“Potestades y Principados”. Esto debería
servir para causarnos temor y hacernos redoblar
el esfuerzo para ser santos, y
rezar
para que la Esposa de Cristo salga de esta
crisis espantosa más radiante que nunca.
La respuesta
católica es siempre la misma:
fidelidad absoluta a
las enseñanzas de las Iglesia y a la Santa Sede,
recepción frecuente
de los Sacramentos, rezo del Rosario, lectura
espiritual diaria y agradecer el que hayamos
recibido la plenitud de la Revelación.
“Gaudete, iterum dico vobis, Gaudete”.
TLM: No
quiero terminar la entrevista sin conocer su
opinión sobre la Misa en
latín. ¿Sería su restablecimiento una
solución para la crisis?
El
diablo odia la misa tradicional,
y la odia porque es
la más perfecta reformulación de todas las
enseñanzas de la Iglesia. Y sobre esto
Dietrich me dio la clave. Porque,
mucho antes del
Concilio, los sacerdotes que la rezaban ya
habían perdido el sentido de lo sobrenatural y
trascendente. La recitaban rapidísimo,
casi murmurando y sin articular bien las
palabras, señal de que intentaban introducir en
la Misa su propia secularización (2).
La
misa tradicional no permitía irreverencia alguna
y por eso muchos malos sacerdotes se alegraron
cuando se la dejó de celebrar.
(Christian
Order, marzo de 2007)
Notas
catapúltica:
1 - Paul Roca (1830-1893).Nacido
en Francia, se ordenó sacerdote en 1858 y
comenzó a vincularse con círculos gnósticos y
esotéricos. Pese a la suspensión de Roma, siguió
presentándose como si aun fuese miembro de la
Iglesia, anunciando el advenimiento de una
“divina sinarquía”, bajo la autoridad de un Papa
convertido al “cristianismo científico y
socialista”. (Cfr. La masonería dentro de la
Iglesia, Cruz y Fierro Editores, Buenos
Aires, 1968, pp.39-59. El prólogo es de Julio
Meinvielle).
2 - Dietrich
von Hildebrand ya había detectado ese espíritu
de secularización, que lo llevó a publicar en
1953 The New Tower of Babel, obra nunca
traducida al castellano. |