RECORDATORIO PARA RESISTENTES
El enemigo más peligroso no es el que está enfrente -La Gavilla, por ejemplo- sino el que está a nuestro lado y nos palmea el hombro, además de felicitarnos por lo que escribimos.
Es el que dice “hay que hacer algo”, pero después desaparece.
Es el que cacarea por las vejaciones a los combatientes que enfrentaron a la guerrilla, pero no los visita ni los apoya. Ni siquiera con una docena de medialunas. Y de mandar unos pesos a las pobres familias, ni hablar. ¡Si se cosieron los bolsillos!
Tomemos nota, queridos resistentes, para cuando la tortilla se dé vuelta. Y no les tengamos contemplaciones, porque hijos de Onán son.
