“HAY QUE PENSAR OTRA IGLESIA POSIBLE”
José Oscar Beozzo es sacerdote, teólogo, reconocido historiador de la Iglesia y de Brasil, asesor de obispos y experto en el Concilio Vaticano II.
“… Hay que diferenciar cuáles son las intuiciones y líneas del Vaticano II que hay que seguir desarrollando y apuntar otras nuevas. Creo que algunas de las que se deben continuar son las siguientes.
Para empezar, la Iglesia como “Pueblo de Dios”. Ahí estaríamos todos aquellos que por el Bautismo fuimos injertados en Cristo, como dice san Pablo. Sin olvidar que Cristo murió por toda la Humanidad. Y, desde esa perspectiva, el concepto Pueblo de Dios se extiende a toda la familia humana. Hoy día, el reto del ecumenismo se debe orientar a la transformación de una sociedad que no se puede aceptar. Hay que volver a un ecumenismo que mire a toda la humanidad y que mire a los problemas más graves de hoy. Que la cuestión de las religiones se plantee también en el sentido de qué pueden hacer las religiones en la tarea de construir la paz, la justicia, en el cuidado de las personas y en la salvaguarda la Creación.
…el Concilio puso de nuevo la Palabra de Dios en el centro de la vida de la Iglesia. Para nosotros, en América Latina fue fundamental poner la Biblia en manos del Pueblo, con un método de lectura popular de la Biblia, que se hace en comunidad, vinculando la propia experiencia a la Palabra de Dios y pensando en todo aquello que en el mundo debe ser transformado…
Por otra parte, tuvimos una reforma de la liturgia, de la celebración; y en ella lo importante fue la participación de las personas en la celebración y que es todo el Pueblo quien celebra.
Esta liturgia debe ser también inculturada. Debe arrancar de las tradiciones, las costumbres, el arte, la danza, la creación de cada pueblo.
(Hay que )pensar otra Iglesia posible, donde las Iglesias locales tengan su manera de analizar las cuestiones, sus maneras de deliberar; y finalmente, bajo la asistencia del Espíritu Santo, decidir los caminos pastorales, en clave de comunión con toda la Iglesia, pero con decisiones y magisterio propio.
- (Un nuevo tema para trabajar es) la grave crisis ambiental, la contaminación atmosférica, la destrucción de las florestas, fuentes de agua y recursos…
Otra cuestión que empezó a ser discutida en el Concilio, pero que hoy alcanza dimensiones intolerables, es la desigualdad dentro de la Iglesia entre laicos y clérigos, pero mucho más entre mujeres y hombres. Aunque el Concilio proclame la total igualdad entre hombres y mujeres y la igual dignidad entre todos los seres humanos, en la práctica la Iglesia continúa marginando hoy a las mujeres al prohibirles la entrada en los ministerios ordenados. Esta es una grave cuestión que ya no se puede dejar de lado.
Otro tema bloqueado (en el Concilio Vaticano II) fue la cuestión familiar. Es cierto que hubo un gran avance en el Concilio, al salir de la trampa histórica de los dos supuestos fines del matrimonio: la finalidad principal, se decía, que era la procreación, y la secundaria, que se decía –a mi entender, de una manera muy mala– que era para salvar la concupiscencia, algo que venía desde san Agustín..
la Humanae Vitae integra las principales intuiciones del Concilio respecto a la familia y a la responsabilidad de los cónyuges, pero condena todos los medios artificiales. Esto creó un abismo y una fractura dentro y fuera de la Iglesia. Cincuenta años después, seguimos pendientes de abrir un debate claro y saludable sobre estas cuestiones.
…otra cuestión muy actual y deficientemente zanjada fue la discusión que se armó… cuando los obispos entraron al tema del celibato eclesiástico.
-… hay que sacar, asimismo, conclusiones de la propuesta mayor de la Lumen Gentium: de un lado, tener en cuenta al Pueblo de Dios y de otro, un ejercicio colegial y comunitario de la vida de la Iglesia.
Tendríamos que encontrar y tener una manera más sinodal, más conciliar, que atravesara todas las instancias de vida de la Iglesia.
