PEQUEÑO APUNTE DEL DÍA

TEXTO DEL SIGLO XIII QUE SIRVE PARA HOY

El tirano no sólo grava a los súbditos en las cosas corporales, sino que incluso impide también su bien espiritual, porque, al apetecer más presidir que ayudar, obstruye toda ventaja de los súbditos, sospechando que la excelencia de ellos resulta en menoscabo de su inicuo dominio. De ahí que para los tiranos son más sospechosos los buenos que los malos, y siempre temen la virtud ajena. Por consiguiente, procuran evitar que sus súbditos, siendo virtuosos, adquieran un espíritu de magnanimidad y no toleren su injusta dominación, o que entre los súbditos  se establezcan lazos de amistad, o gocen de la ventaja de la paz mutua, a fin de que, careciendo de confianza los unos con los otros, no puedan conspirar contra su dominio. Por eso siembran discordias entre los súbditos o alimentan las existentes, y prohíben todas aquellas cosas que pertenecen a la alianza de los hombres, como matrimonios y banquetes y demás cosas por el estilo que ordinariamente engendran familiaridad y confianza mutua. También procuran que sus súbditos no  se hagan poderosos o ricos, porque, juzgándolos según la conciencia de su propia malicia y sabiendo que ellos usan el poder y las riquezas para hacer daño, temen que el poder y las riquezas de los súbditos se vuelvan en contra de ellos. De ahí que del tirano se diga en Job 15, 21: “Suenan siempre en sus oídos gritos de espanto, y en tiempo de paz (es decir, cuando nadie intenta hacerle mal) se ve asaltado por el devastador”.

Esta es la razón de por qué, al tener gobernantes que en vez de inducir a los súbditos a la virtud, sienten envidia de ella y hacen lo imposible para impedirla, se encuentren tan pocos virtuosos bajo el dominio de las tiranías. Pues, según la sentencia de Aristóteles, se dan varones fuertes en aquellos entre quienes se honra a la fortaleza; y, a su vez, dice Cicerón (Tusculanae 1, 2) que “las cosas que no se aplauden decaen siempre y tienen poco vigor”. Además es natural que los hombres que se crían bajo el temor degeneren en ánimo servil y resulten pusilánimes para toda obra viril y arriesgada, como enseña la experiencia de aquellas provincias que vivieron largo tiempo bajo la tiranía. Por eso dice san Pablo a los Colosenses 3, 21: “Padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, porque no se hagan pusilánimes”.

Considerando estos males de la tiranía dice el rey Salomón, en Proverbios 28, 12: “Cuando reinan los impíos es la ruina de los hombres”, es decir, que sujetos a la maldad de los tiranos, declinan de la perfección de las virtudes. Más adelante, Proverbios 29, 2, dice: “Cuando mandan los impíos el pueblo suspira”, como constituido en servidumbre; y en Proverbios 28, 28: “Cuando están en auge los impíos se esconde el hombre”, para evadir la crueldad de los tiranos. Lo cual no es de admirar, porque el hombre que preside sin razón, llevado de sus pasiones, en nada se diferencia de la bestia. Por eso dice Salomón, en Proverbios 28, 15: “León rugiente y oso hambriento es un mal príncipe a la cabeza de su pueblo”, de ahí que los hombres se escondan de los tiranos como de bestias crueles, y estar sometido a un tirano parece lo mismo que caer bajo una bestia cruel”.

(Santo Tomás de Aquino,Régimen de los Príncipes,versión de Juan Antonio Widow)

http://www.laeditorialvirtual.com.ar/Pages2/Aquino_SantoTomas/Aquino_EscritosPoliticos.htm

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