En un complejo escenario de crisis política y limitaciones en el modelo económico, las clases dominantes apuntan, en sus diferentes vertientes, hacia las elecciones presidenciales del 2011. El objetivo final de estas “opciones” no es otro que mantener, mediante el engaño, el dominio de una minoría privilegiada a costa del sufrimiento de las amplias mayorías populares. Para ser más concretos, la creación de bases para la garantía de los negocios de los monopolios es el objetivo principal de los enemigos del pueblo. Naturalmente que los diferentes candidatos, de acuerdo a su alineamiento, hablan de cambios, transformación, lo nuevo, justicia social, independencia, “seguridad”, etc. Porque saben que los deseos de modificación de las condiciones de vida están latentes en nuestra sociedad. Pero realmente no se proponen ningún cambio de fondo, ni el fin de la explotación del hombre por el hombre, sino prolongar su vigencia. No se plantean independizar a nuestra Patria del imperialismo, sino llegar a acuerdos con él o negociar nuevos términos de dependencia de acuerdo a las condiciones concretas.
Por ello es central mantener la independencia política de estas fracciones que responden abierta o encubiertamente a los monopolios. Sería criminal que en nombre de tal o cual política diferentes sectores populares quedaran prisioneros de los sectores burgueses que se autodenominan progresistas o se oponen verborrágicamente al imperialismo. Por ello debemos reafirmar que no son ninguna garantía “alianzas” oportunistas con sectores u organizaciones con direcciones pretendidamente populares que en nombre del cambio o de la lucha contra la “derecha” han ido sistemáticamente atrás de cada salida electoral o institucional del régimen, llevando a los trabajadores ocupados y desocupados una y otra vez a una misma situación de opresión con diferentes políticos burgueses (Valga ejemplificar con personajes como D’elia o en organizaciones como la Tupac Amaru, Movimiento Evita o Libres del Sur). La única opción de salida para las masas populares sólo puede estar constituida por un programa de liberación nacional y social, es decir, antiimperialista, clasista y revolucionario.
AHORA ES CUANDO!
El escenario político planteado pone ante los ojos de los trabajadores la necesidad de tener fronteras bien delimitadas. Los revolucionarios debemos aunar esfuerzos y encabezar la lucha política y el combate frontal, político e ideológico, a los que en “nombre” del nacionalismo burgués, el populismo y el reformismo buscan postergar la lucha decidida en todos los terrenos frente a los monopolios, el imperialismo y sus socios locales. Por ello los Santuchistas decimos con total claridad: ¡La única salida real en nuestra patria es la lucha por la revolución y el socialismo! ¡Sólo luchando el pueblo avanza!
Sólo este camino, caracterizado por la construcción paciente, la organización y el fortalecimiento, nos permitirá profundizar decididamente la larga, dura y gloriosa lucha contra el imperialismo y los explotadores locales.
Mientras los reformistas y populistas siguen planteando en forma indefinida desde la “huelga general”, el frente “democrático” o “nacional”, la lucha contra la “proscripción” por sobre la lucha de clases, hasta la participación eterna en las elecciones burguesas para desde ahí generar cambios, los Santuchistas y revolucionarios consecuentes debemos continuar impulsando decididamente la propaganda y agitación revolucionaria, la democracia obrera, el impulso de la vocación de poder y su construcción desde la territorialidad, las movilizaciones, las protestas populares, los paros, las tomas de fábrica, los cortes de ruta y todas las formas y métodos de lucha necesarios. Desde ahí el Santuchismo se hace carne en el pueblo, desde ahí crece y avanza el pueblo que no transa.,
