UN COMPAÑERO DE RUTA DE JUDAS B

danneelsLa Iglesia católica belga está atravesando una profunda crisis: los seminarios están vacíos, los fieles practicantes reducidos a un esqueleto, los obispos ya no gozan del prestigio y de la influencia en la vida pública que tenían hasta hace un tiempo. Sólo pocos meses atrás, el católico Rey Alberto II ha promulgado, sin dar importancia a las críticas de los obispos, una ley que define embriones y fetos como “material corpóreo humano”, disponible para las aplicaciones médicas. En sustancia, es una debacle. Una derrota que hacía decir a Juan Pablo II: “La esperanza de la Iglesia no está en Europa, está en otro lado”. Y aún más, a algunos purpurados de la curia: “La Iglesia belga es como un cementerio”.

Los datos dicen que las diócesis belgas reúnen solamente 71 seminaristas. Pero 35 de ellos son de la diócesis de Namur, la gobernada por Léonard. Parte de la Iglesia local acusa a Danneels de no haber hecho más que llevar adelante la línea progresista de su predecesor, el cardenal Léon-Joseph Suenens: luchó, en abierto contraste con la Humanae Vitae de Pablo VI, a favor del control de la natalidad. Danneels es acusado también de no haber frenado la deriva doctrinal tomada por la prestigiosa (y católica) Universidad de Lovaina: allí se ha sostenido la legitimidad de las uniones homosexuales.

http://www.paolorodari.com/2009/12/05/quel-che-resta-della-chiesa-in-belgio-lascia-il-primate-danneels-dietro-di-lui-un-cimitero-e-uno-scontro/

(Traducción de La Buhardilla de Jerónimo)

Nota catapúltica: Si  Danneels dejará un “cementerio”, Judas B. dejará otro, y de muertos bien relleno, según el tétrico poema de Espronceda. ¿Cabe alguna duda?

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