Puerto del Vagabundo, 20 de agosto 2009
Estimado Artillero:
Algunos se habían ilusionado -no era mi caso- con la llegada de Dagnino Pastore al decanato de la Facultad de Ciencias Económicas. (Sigo sin entender cuáles fueron sus razones para aceptar el cargo).
Pero las esperanzas pronto desaparecieron: ni despacho tiene siquiera el pobre. El que le correspondía está ocupado por el Secretario Académico Lussoro, una verdarera capitis diminutio para la Facultad y para la Universidad.
Después de haber soportado a dos decanos simultáneos (Slosse que estaba con licencia y Parselis como interino) ahora nos encontramos con una nueva modalidad: el decano que deambula por los pasillos, a la espera de que alguien se digne concederle una oficina.(¡¡)
Y esto sin contar al decano que, según las versiones, está al acecho: Martín (Pérez) Redrado, que ya tiene su avanzadilla en la Facultad, a través de su primo Carlitos “El ligerito” Pérez y Zenón Biagosch, dos grandes especialistas del “toco y me voy”. Usted que es futbolero viejo, sabrá a lo que me refiero.
Lo saluda en Cristo,
Amador D la UCA
Nota catapúltica: para jóvenes lectores aclaro que el dicho “toco y me voy” era de Juan Carlos Rulli, el gran mediocampista del Racing de los años 60, que daba cátedra: apenas recibía la pelota la pasaba rápidamente al compañero mejor ubicado. De esta manera, la pelota circulaba de un lado al otro de la cancha, y los rivales se desconcertaban. Se dedicaba full time al fútbol y creo que hubiese sido un digno funcionario de la devaluada Facultad, cumpliendo el horario entero. Como eran años de sequía para River, seguí a Racing en muchos encuentros, así que lo recuerdo muy bien al incansable jugador.
¿No sería estupendo que Zecca y sus vivillos practicasen tan sólo el “me voy”?