ALGUNAS SENTENCIAS DOCTAS DE NICOLÁS GÓMEZ DÁVILA

gomez-davila-imagen45MODERNIDAD.
El moderno no tiene vida interior: apenas conflictos internos.

El mundo moderno nos exige que aprobemos lo que ni siquiera debería atreverse a pedir que toleráramos.

La ausencia de vida contemplativa convierte la vida activa de una sociedad en tumulto de ratas pestilentes.

RELIGIÓN.
En su afán pueril y vano de seducir  al pueblo, el clero moderno concede a los programas socialistas la función de esquemas realizadores de las Bienaventuranzas. El truco consiste en reducir a una estructura colectiva y externa al individuo, un comportamiento ético que si no es individual e interno no es nada. El clero moderno predica, en otros términos, que hay una reforma social capaz de borrar las consecuencias del pecado. De lo que se puede deducir la inutilidad de la redención por Cristo.

LIBERALISMO.
El terrorista es nieto del liberal.

El liberal no soporta sino las verdades blandas.

(Sentencias doctas de un pensador moderno o de un auténtico reaccionario, Santa Fe de Bogotá,2001)

Nicolás Gómez Dávila (Bogotá, Colombia, 18 de mayo de 1913 – †Bogotá, 17 de mayo de 1994) fue un escritor y filósofo reaccionario colombiano. Ha sido uno de los críticos más radicales de la modernidad. Alcanzó reconocimiento internacional sólo unos años antes de su fallecimiento, gracias a las traducciones alemanas de algunas de sus obras.

Gómez Dávila pasó la mayor parte de su vida entre su círculo de amigos y los límites de su biblioteca. Perteneció a la alta sociedad colombiana y se educó en París. Debido a una severa neumonía, pasó cerca de dos años en casa, donde sería educado por profesores particulares y desarrollaría su admiración por la literatura clásica. Sin embargo, nunca asistió a una universidad. En la década de 1930, regresó a Colombia y nunca volvió a visitar Europa, excepto durante una estancia de seis meses con su esposa en 1949. Reunió una biblioteca personal inmensa que contenía más de 30.000 volúmenes (conservada actualmente por la Biblioteca Luis Ángel Arango de Bogotá) en torno a los cuales centró toda su existencia filosófica y literaria. En 1948 ayudó a fundar la Universidad de Los Andes en Bogotá.

Extraordinariamente erudito, profundo conocedor de las lenguas clásicas, defendió una antropología escéptica fundada en el estudio profundo de Tucídides y de Jacob Burckhardt. Consideraba que las estructuras jerárquicas debían ordenar la sociedad, la Iglesia y el Estado. Criticó el concepto de soberanía popular y también algunos cambios que introdujo la Iglesia Católica a raíz del Concilio Vaticano II, en particular la renuncia a celebrar la misa en latín. Al igual que Donoso Cortés, Gómez Dávila creyó que todos los errores políticos resultaban, en última instancia, de errores teológicos. Esta fue la razón por la que su pensamiento se describe como una forma de teología política.

Católico y de principios profundamente reaccionarios, su obra es una crítica abierta a la modernidad, a la técnica y a las ideologías progresistas (como el marxismo), aunque también a la democracia y al liberalismo, ya que el mundo influido por estas ideologías se le antojaba decadente y corrupto. Sus aforismos (a los que denominaba escolios) están cargados de una ironía corrosiva, de inteligencia y de profundas paradojas.

(Wikipedia)

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