
“Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? Todo árbol bueno da frutos buenos, pero todo árbol malo da frutos malos”
Evangelio según San Mateo, 7, 16/17.
“He arado en el mar y he sembrado en el viento”
Simón Bolívar.
I.-
El 22 de abril del 2009 este Instituto emitió una declaración acerca de la muerte de Raúl Alfonsín y la necrofilia argentina. Hoy, día del entierro del presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías volvemos al tema, porque esta vez la necrofilia abarca a toda nuestra América hispana.
El primer capitel elegido constituye un ejemplo de un clásico argumento denominado pragmático, que nos permite apreciar a los hechos o a las conductas, desde sus consecuencias positivas o negativas, buenas o malas.
El balance de la gestión de Chávez, quien ocupó el poder largos años, es catastrófico. En vez de tratar de solucionar los problemas del país los agravó.
Es verdad que surgió como una esperanza, opuesta a la corrupción de los políticos que antes detentaron el poder, que ayudó a disminuir mucho el analfabetismo, y que realizó obras importantes: dos puentes sobre el río Orinoco, dos líneas nuevas de subterráneo en Caracas; construcción de los subtes en Maracaibo y en Valencia, y del metro en los Teques, todo con excelentes vagones y buenos servicios; la construcción del sistema ferroviario Ezequiel Zamora con trenes nuevos que llegan a los 120 kilómetros por hora; el montaje del Sistema de Metrocables, para que los habitantes de sectores montañosos de Caracas puedan trasladarse en forma barata, rápida y segura al centro. También en su haber están el trolebús de Mérida, el satélite Simón Bolívar, y el Centro de Control Satelital. Estas cosas buenas no las encontramos en la gestión de los Kirchner.
En el debe debemos señalar que deja a Venezuela compitiendo con la Argentina en discordia, criminalidad (en 2011 21.692 asesinatos, en los 14 años 177. 269; 19 cada 100.000 en 1998; 67 en 2011), inflación (30% en 2011, 20% en 2012), corrupción, arbitrariedad, privilegios, derroches, fábrica de nuevos ricos a través de contratos con el gobierno: la llamada “burguesía bolivariana”, destrucción de las instituciones, pobreza, pues su reducción en Venezuela, durante los catorce años de su gobierno, ha sido menor que las de Chile y Perú en el mismo período.
A pesar de la suba del precio del petróleo, “Venezuela posee uno de los mayores déficits fiscales del mundo, el peor ajuste del tipo de cambio, el incremento más rápido de la deuda y una de las mayores caídas de la capacidad productiva”.
El segundo capitel es de Bolívar, tan admirado por Chávez, que reconoce su fracaso, el de su siembra para el porvenir: aplicable a Chávez, que deja espinos, abrojos y mucha cizaña.
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