CATALINA Y FRANCISCO
En sus cartas al Papa Gregorio XI, Santa Catalina de Siena le manifestaba que tenía deseos de verlo como “verdadero pastor” y “hombre viril sin temor alguno o amor carnal impropio de vos mismo”,implorando a Dios que “por su infinita misericordia os arranque toda pasión y tibieza de corazón”, exhortándolo a “usar de vuestra virtud y potencia, y si no queréis usarla, mejor sería renunciar a lo que habéis tomado; más honor de Dios y salvación del alma vuestra resultaría de ello que de esto otro”.
Esto escribo en el anochecer del martes 2 , y aún sin tener noticias de que Francisco haya enviado sus condolencias a la familia del General Videla, muerto en inicuo cautiverio, víctima del odio marxista-leninista.
Como católico de a pie que soy, hago míos los pedidos de la Santa, pidiéndole a Francisco que no se demore en cumplir con la caridad y con la justicia.
Una palabra suya sería, no solamente un gran testimonio, sino también un eficaz instrumento para la pacificación de la Patria.
Que la gloriosa dominica guíe a nuestro Papa.
































